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Mejor respaldar que racionar

El más reciente racionamiento de energía que vivió Colombia fue entre el 2 de mayo de 1992 y el 7 de febrero de 1993, cuando a causa del Fenómeno del Niño se afectaron los niveles de embalses generadores de energía hidráulica. Ciudades como Bogotá sufrieron recortes de servicio por espacio de 9 horas y el archipiélago de San Andrés y Providencia llegó a tener hasta 18 horas de racionamiento por día.

Hace veinticuatro años los avances tecnológicos y las telecomunicaciones no tenían el ritmo vertiginoso de hoy día. Los noticieros esperaban la siguiente emisión para informar sucesos a la audiencia, los periódicos publicaban al día siguiente las noticias reportadas de la jornada, las llamadas telefónicas y los correos electrónicos de la época podían esperar, casi nada ocurría en tiempo real.
Pensar en un racionamiento en pleno siglo XXI significaría una desconexión total. Sería un choque contra la globalización por la incertidumbre de perder la comunicación y el consecuente retraso en las operaciones. Habría un detenimiento de las fábricas de producción, un cese en la prestación de servicios de empresas aeroportuarias, un alto en las transferencias bancarias transnacionales o incluso la pérdida de actividades recreativas como la de estar conectados a través de un smartphone las 24 horas del día. Estos últimos llegarían a colapsar por la ausencia de energía para mantenerse recargados. ¿Se lo imaginan?

Nuestra velocidad de vida regresaría en el tiempo, como si recién viviéramos la revolución industrial.

Pensar en energía de respaldo ante la amenaza de un apagón es la solución ideal para que los hogares mantengan la armonía de su rutina y las empresas no vean afectada su producción, costos, procesos y la fidelidad de sus clientes.

Como medida preventiva debemos buscar alternativas en la generación de energía para no vararnos a la hora de un eventual racionamiento.

En Antonio Spath & Cía S.A. respaldamos esta apremiante necesidad, generando la energía que pone a funcionar las telecomunicaciones, la infraestructura aeroportuaria y las múltiples organizaciones y compañías de las cuales nos beneficiamos a diario.

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